Paquete económico de López Obrador es populista, insuficiente y anacrónico


Insuficiente porque el gobierno tendrá menos ingresos presupuestarios para 2020, debido a la caída del precio del petróleo. Aún así, el nivel de gasto se incrementará y por eso el presidente está buscando con qué tapar el hoyo fiscal en perjuicio de la clase media. 

Por ejemplo, serán afectados los usuarios de aplicaciones móviles de transacciones, los cuentahabientes que tengan ahorros bancarios, las personas que se dedican a  las ventas por catálogo y los propietarios que ofrecen arrendamiento de bienes inmuebles. 

Para el caso de los servicios digitales de transporte, como Uber; alojamiento temporal, Airbnb, y de bienes o streaming, como Amazon o Netflix, Hacienda será un martirio y probablemente, en lugar de asumir sus obligaciones, las empresas se las transferirán al usuario final.

Asimismo, la gente que se dedica al comercio de productos por catálogo será perseguida por el SAT; lo mismo que aquellos con ahorros en el banco, ya que Hacienda actualizará para 2020 la tasa de retención de intereses aplicable al capital que da lugar al pago de intereses de 1.04% a 1.45%.

Y más aún: condicionar el pago de rentas vencidas, como propone el gobierno federal, en los juicios de arrendamiento de inmuebles, terminará siendo un incentivo fiscal pernicioso, ya que podría incitar la morosidad en perjuicio de una actividad económica que significa el 1.5% del PIB, de acuerdo con el INEGI.

La propuesta económica del presidente es, además, populista porque si bien la desigualdad es un problema latente en México, el Gobierno de la República no ha demostrado que las transferencias directas de su asistencialismo redunden en la erradicación de la pobreza. 

Aun así, como todo indica, se ha destinado una gran cantidad de recursos no para el bienestar sino para asegurar votos; sin reglas de operación ni medidas de control, seguimiento, evaluación y rendición de cuentas. Con semejante derroche no habrá presupuesto que alcance.

El paquete económico también es anacrónico porque mientras el mundo entero le apuesta a energías limpias, a la valorización del conocimiento y la tecnología, este gobierno castiga la economía digital, privilegia el carbón y sobreestima los hidrocarburos. Vamos en sentido contrario de la modernidad.

En lugar de ocurrencias fiscales, López Obrador debe fortalecer del mercado interno, atraer de nuevo la inversión extrajera, fomentar la creación de empleos, repuntar el crédito y la inversión en infraestructura pública y privada para generar un mayor dinamismo durante el próximo año. Hagamos votos porque así sea.