No hay método sin puntualidad


“Mejor tres horas demasiado pronto que un minuto demasiado tarde”

William Shakespeare

Si todos los trabajadores de México están obligados a llegar temprano ¿por qué no en el Senado?

Que yo sepa, en cualquier fábrica, restaurante, tienda de autoservicio, centro comercial, corporativo o la que sea de las oficinas, a las personas que llegan tarde se le aplica una sanción. Desde una amonestación verbal hasta un descuento a su salario, y si ya es un problema repetido y sin solución, en muchos casos la consecuencia es el despido.

Al parecer, muchos están olvidando esa virtud de nuestros abuelos, quienes se levantaban con el sol y enseguida se disponían con diligencia y puntualidad a sus actividades día a día. Así fue, con ese método, como nuestro estado se convirtió en el corazón del desarrollo de México.

Lamentablemente, en el Senado no ocurre así. Las sesiones del pleno, que solo son dos a la semana y programadas para cuatro horas, deberían comenzar a las once de la mañana. Sin embargo, a esa hora con dificultad se juntan más de diez senadores. Con tantos temas urgentes para el bien del país, no podemos seguir con esta situación.

Por ello presentaré una iniciativa para elevar la puntualidad y productividad en la Cámara alta. Por favor mantente pendiente que a través de mis redes y de este sitio de internet estaré informando. ¿Y por qué me parece importante hacerlo? No tengo duda: no podemos llegar tarde a nuestra cita con la Historia.